Existen momentos en la vida que nos invitan a reflexionar, que nos excluyen de lo cotidiano, llevándonos a ese mundo interior que siempre tiene mucho que decir, y poco que expresar. En el largo retorno de un viaje, un minúsculo objeto me robo la atención y con ello, trajo mi alma a flote. De ese momento, nace este monologo que hoy comparto contigo.