El paso necesario hacia una visión más amplia es reconocerse “ciego”. Nadie puede captar toda la realidad [...] comienza por percibir la pequeñez y buscar lo mismo: “Señor, quiero ver... Ver más, vivir más, una vocación humana firmemente ligada al corazón: "bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8).