El seguimiento de Jesús está marcado por “comer mi carne”. Se trata de alimentarse de Su vida. ¡Vida en la vida! ¡Historia en la historia! Divino y humano rompiendo las separaciones, modelándose a través de nuevos estilos de vida. Quien sigue a Jesús debe asumir una nueva forma de vivir, traducida en un comportamiento cotidiano, especialmente en lo que se refiere a las relaciones o vínculos, sobre todo, con una vida descentralizada, abierta hacia el otro.