Estamos todavía en ambiente navideño, celebrando una fiesta de vida, aún más, del Dador de la vida que nace como un frágil niño. Está fragilidad la vemos dramáticamente reflejada en la memoria de los santos inocentes. [Reflexión al evangelio del 28 de diciembre, cuarto día de octava de Navidad. Voz: Gaby Vázquez].