¡El coraje de “asumir la sombra” es muy importante! Se trata de asumir mi lugar en el mundo, mi cotidianidad, mi paradoja, mi intento de camuflar, mis dudas y dejarme tocar por los signos de Dios. Quizás, por la forma valiente de admitir la verdad de la sombra, Natanael mereció uno de los mayores elogios que guarda el evangelio: "aquí viene un verdadero israelita, un hombre sin falsedad".