La envidia es uno de los pecados capitales porque conduce al odio contra el prójimo. La envidia nace del egoísmo, del pensar que nos merecemos todo por el simple hecho de que se trata de nosotros. [Reflexión al Evangelio del viernes II de Cuaresma. Mt 21,33-43.45-46. Voz: Irma Leal].