Si el testimonio de una mujer no valía nada ante los judíos, justamente es en ellas, que habían permanecido fieles y comprometidas con Jesús, en quienes se habría de depositar el gozo de la primera aparición [Reflexión al Evangelio del Lunes de la octava de Pascua: Mt 28,8-15] ¡Felices Pascuas!