Los judios contemporáneos de Jesús creían creer. Pronunciaban dos veces cada día la confesión de la fe judía. Pero Jesús los llama incrédulos, porque eso lo dicen sólo con la boca. Pero la fe no está en palabras. La fe se manifiesta a través de la vida. [Reflexión del P. Nicolás Schwizer al Evangelio del Domingo XIX ordinario, Mt 14,22-33].