En este Segundo Domingo de Enero se cierra el tiempo de Navidad y comenzamos la liturgia del tiempo ordinario. En la Navidad y Epifanía hemos celebrado el acontecimiento más importante de nuestras vidas: "Dios se ha hecho hombre para estar entre nosotros y guiarnos a su encuentro” y es allí, donde se centra el misterio de su encarnación.