El Evangelio muestra el más puro ser de Nuestra Madre, María, al saberse elegida por Dios no quiso sentirse más que el resto de las mujeres del mundo. [Reflexión al Evangelio del lunes III de Adviento, solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe, Lc 1,39-48. Voz: Vero Reyes].