El 25 de septiembre de 1941, a las 11 AM, Etty Hillesum registró por la noche en su diario: "la voluntad de la convivencia es también un hábito, un hábito simpático". Esta joven judía estaría muerta más tarde en el campo de concentración de Auschwitz. No hay peor sufrimiento como la que el leproso experimentó: no poder convivir, ser tocado por otra persona, ni siquiera tener a alguien cerca. La convivencia ayudó a Etty a hacer un camino de maduración de su fe.