A Jesús se le acerca mucha gente para ser curada por Él, o que al menos les permita tocar la punta de su manto... Jesús no era curandero. Jesús tiene el poder para sanar a los que, con fe, se lo solicitan. [Reflexión al evangelio del lunes V ordinario, Mc 6,53-56. Voz: Gaby Vázquez].