Desde este gran misterio de comunión -del Padre, del Hijo y del Espíritu Santola vida cristiana está llamada a ser vida relacional. Como en el corazón de Moisés, el éxodo que cada uno está llamado a vivir es hacia el otro, saliendo de sí mismo, abriéndose, escuchando, respetando, acogiendo, generando comunicación. La negación, el aniquilar del otro, es borrar a la Santísima Trinidad. Establecer vínculos, vivir juntos es parte del ser mismo de Dios.