Si no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Jesús continúa con la parábola de la oveja perdida y se alegra cuando un alma es recuperada y se deja encausar hacia su creador [Reflexión al Evangelio del martes XIX ordinario, Mt 18,1-5.10.12-14. Voz: Angelina Nava].