En el evangelio tenemos la oración más significativa y extensa de María: La Magnífica. En ella, María contrasta el obrar de los poderosos que buscan sólo su grandeza egoísta, a costa de enormes injusticias, muerte y miseria. La oración de María es revolucionaria, no se cree el cuento de que una sociedad tan desigual como la suya, o la nuestra, sean voluntad de Dios. No debemos rezar la Magnífica como una oración mágica y "poderosa". ¡Es una oración de serio compromiso! [Reflexión al evangelio del miércoles IV de Adviento, Lc 1,46-56. Voz: Ady Peña.]