Arranca con un cuento anónimo enviado por un escucha. El mensaje que disparó el tema fue enviado por Ignacio, vecino del Paso de la Arena. Se trata de unos "pensamientos que llegan y conmueven" en este momento tan particular.
Escuché que estamos en el mismo barco. PERO NO ES ASÍ. Estamos en el mismo Mar, Unos en Yate, Otros en Lancha, Otros en Salvavidas y Otros Nadando con Todas su Fuerzas. ESTAMOS EN LA MISMA TEMPESTAD, pero no en el mismo barco. Algunos Saldremos de ella, Otros No
Para algunos, la cuarentena está cómoda, muy óptima; es momento de reflexión, de re-conexión. Suave, en chancletas, con un whisky o un té. Para otros, esto es una crisis desesperante. Para algunos, una paz, tiempo de descanso, vacaciones. Para otros, una tortura: ¿Cómo voy a pagar mis cuentas?
Algunos están ocupados en elegir una marca de chocolate para las Pascuas. Otros están preocupados por el pan para el final de semana, si los fideos alcanzan para unos días más.
Algunos están en el “home office” de su casa del campo. Otros están revolviendo basura para sobrevivir.
Algunos quieren volver a trabajar porque se les está terminando el dinero. Otros quieren matar a aquellos que rompen la cuarentena. Algunos necesitan romper la cuarentena para hacer cola en los bancos, otros para buscar su comida.
Otros critican al gobierno o las colas en los bancos, en los mercados; mientras tanto otros, todo lo ordenan en línea y llega a su puerta, en la comodidad y refugio de la más estricta seguridad.
Unos tienen fe en Dios y esperan milagros durante este 2021. Otros dicen que lo peor está por venir.
Entonces, amigos, no estamos en el mismo barco. Estamos pasando un momento en el cual nuestras percepciones y necesidades son COMPLETAMENTE distintas. Y, cada cual, saldrá, a su manera, de esa tempestad. Algunos, con el bronceado de la playa.
Otros con cicatrices en el alma. Por tales motivos evidentes (y por otros invisibles), es muy importante ver más allá de lo que se ve a primera vista. No solo mirar, más que mirar, ver. Ver más allá de partido político, más allá de religión, más allá del propio ombligo. No menosprecies el dolor del otro si tú no lo sientes. No juzgues la buena vida del otro, no condenes la mala vida del otro. Simplemente nadie es juez. No juzguemos al que le falta, como a aquel que le sobra.
Estamos en distintas circunstancias. Y si cada uno navega su ruta con respeto, con dignidad y rescata o apoya a los que naufragan, de acuerdo a sus valores, cada uno pasaremos y ayudaremos a pasar mejor la tempestad.
Anónimo
Con este pensamiento, compartimos ideas y visiones en relación a la tempestad, a la necesidad de romper burbujas, la fe en Dios y la vida de Viktor Frankl. ¿Qué precisamos para vivir?
En este episodio hay espacio para recordar al filósofo Carlos Díaz Fernández y la tecno paciencia, charlas para padres y la gente neurótica que no podía parar de trabajar para hacer dinero.
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