Existen mil y un formas de expresarnos. Cada uno escogerá la que más le satisfaga, la que más llene su corazón de claridad. Entre la variedad de formatos y modelos, la música es uno recurrente, porque nos da la libertad de expandir el corazón y dejar que nuestros deseos emerjan con ritmo y cadencia.
Cierra los ojos y escucha la música de tu alma. Abre tu boca y canta. Acude a los músicos que viven en tu corazón.