La nota más fina que escuchan mis oídos es tu voz, cuando de tu boca emergen melodiosas palabras. Todas ellas, cada una, me van transportando por diferentes estadios. Dentro de mi alma estalla la fe y la esperanza; resuena la justicia y el amor. A través de la nota más fina, encuentro la verdad.
Tú me haces transitar por la ambivalencia, porque al escucharte me siento pleno, ¡y me siento vivo! Pero, paralelamente, quisiera convertirme en lo que te rodea. Deseo estar a tus pies. Quiero moverme, pero permanecer. Anhelo ser, pero estar.
Estos bríos se calman cuando camino a tu lado. Puedo ver el mundo desde tu perspectiva, puedo observar la sencillez de la vida misma. La extensión de tus manos, tu aroma, se convierten en mi materia prima, en mi inspiración para gritar, para hablar, para narrar y cantarte. Quiero que los que no creen en ti, sean desvelados. Que los que no han saboreado esta sensación, se acerquen a ella.