Dios ordenó a Moisés construír un altar para ofrecer los sacrificios descritos en el Levítico.
En este episodio veremos que tanto los sacrificios antes de la Ley como los ordenados en la Ley nos muestran que es Dios mismo quien provee el sacrificio para el perdón de nuestros pecados y para establecer una paz eterna con el ser humano.
El altar del sacrificio nos provee profunda consciencia del perdón y profunda consciencia de la eternidad, con esta fe podemos ser definitivamente libres de toda condenación y temor.
Sirve mediante el sacrificio; sirve al llenarte de la conciencia del perdón y de la conciencia de la eternidad, sirve contagiando a muchos esta confianza en el sacrificio de Cristo, sirve anunciando con pasión el gran poder de su sangre.