Escucha este cuarto episodio del Podcast Evangelio Cotidiano, y recibe la inspiración de servir en el Reino de Dios mediante su poderosa palabra.
En el libro del éxodo, se le ordena a Moisés hacer una fuente de bronce y ponerla entre el santuario y el altar para que los sacerdotes se laven continuamente manos y pies.
Llama la atención la sentencia de los versos 20 y 21 del capítulo 30 que dice:
“Cuando entren en el tabernáculo de reunión, se lavarán con agua, para que no mueran; y cuando se acerquen al altar para ministrar, para quemar la ofrenda encendida para Jehová, se lavarán las manos y los pies, para que no mueran.”
Los sacerdotes debían tener contacto con el agua del lavacro de manera continua, y de esto dependía sus propias vidas.
El agua es la figura de la palabra de Dios que purifica nuestra alma. ¿Cómo hace esto? Pues guiándonos a Cristo; toda la palabra de Dios es un sendero que nos guía a Cristo, nos revela su obra poderosa de perdón y redención. Mediante la escritura obtenemos la inspiración necesaria, la fe que nos une a Cristo, y en Cristo somos finalmente perdonados de todo pecado y revestidos de su impecable justicia.