En Éxodo 25 del 23 al 30 Dios ordena a Moisés construir una mesa de madera de acacia recubierta de oro. Sobre la mesa debían estar delante del Señor continuamente 12 panes ordenados en dos hileras.
Si ponemos atención, nos daremos cuenta que lo importante no es la mesa en sí, sino los panes. La mesa es por causa de los panes. El deseo de Dios es que estos panes, que se debían renovar cada semana, estuvieran siempre delante de él, continuamente en su presencia.
Nos preguntamos entonces;
1. ¿Qué tienen de especial estos panes?
El 12 representa al pueblo de Dios. Estos panes eran uno por cada tribu de Israel, de igual manera que las piedras en el pectoral llevaban cada una el nombre de las tribus, estos panes representan a Israel, el pueblo de Dios.
Sin embargo, hemos de considerar que estos panes son sin levadura. Este detalle es de gran importancia, ya que la levadura en la escritura representa el pecado, la levadura es el pecado que entró por medio de Adán. La muerte espiritual que llenó al ser humano.
Por tanto, el pan sin levadura representa a una humanidad sin levadura, libre de pecado, una humanidad liberada de la condenación, un tipo de ser humano perfecto en santidad delante de Dios. La Ley de Moisés nunca logró liberar al hombre de su pecado, pero Cristo, por su sacrificio ofrecido una vez para siempre, quitó de en medio el pecado y la condenación, presentando al hombre creyente perfecto ante Dios. Los panes sin levadura somos nosotros los creyentes en Cristo. La fe en Cristo te constituye un pan sin levadura, te hace parte de la humanidad redimida y siempre, siempre estarás delante de Dios, en su presencia continuamente.
Escucha este episodio y ten la inspiración de la obra de Dios en Cristo, y de su favor. Ten la inspiración como aquel que sirve en la presencia de Dios contínuamente, sentados a su mesa, saciándonos de su provisión.