¿Un cristiano se inclina por la fe o por la razón? Partimos por la premisa de que el cristiano necesita de la razón, de otro modo su fe sería débil. Algunos se han preguntado: ¿Un cristiano tiene que ser un filósofo? Sí, en cierto modo sí, la filosofía es el amor a la sabiduría y la búsqueda de la verdad, Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” y en otro pasaje dijo “la verdad los hará libres”. Es así que el cristiano tiene que amar y buscar la verdad, la verdad suprema es Cristo. Es Dios quien le ha dado al hombre dos facultades: la voluntad y el intelecto y es cosa cierta que el cristiano tiene que hacer buen uso de su voluntad y de su intelecto, ser capaz como dijo San Agustín en el siglo IV “creer es pensar; creyendo piensa y pensando cree”. La fe si no es pensada es nada.
La fe y la razón, ambas buscan a Dios y ambas proceden del mismo Dios, por eso se ayudan mutuamente para que la razón demuestre y defienda a la fe y la fe libre del error, fortalezca y perfeccione la razón y el conocimiento. Podemos decir que la razón es la sierva de la fe porque la auxilia, le sirve, le da instrumentos para ser más fuerte o podemos usar la metáfora de la “unión esponsal” entre ambas, que juntas se complementan y se sostienen juntas esponsalmente.
El amor por la verdad no va separada por el amor a Cristo, ya que fe y razón se nutren del mismo Dios y de Él surgen.