Al amor no solo hay que degustarlo sino incorporarlo a nuestro sistema de creencias y valores. Se trata de ligar el corazón a la mente de tal manera que podamos canalizar saludablemente el sentimiento. Dicho de otra forma: hay que ordenar y regular el amor para hacerlo más amigable y próximo a las neuronas. No hay que restringirlo o cortarle las alas, sino enseñarle a volar, desde lo eterno.
Para algunos, amar es sentir pasión, para otros, amor y amistad son la misma cosa, y no pocos asocian el amor a la compasión o a la entrega total y desinteresada como la eterna.