Es una pasarela de roca rojiza que está adornada
con más de 250 pozos pequeños, alargados,
anchos, redondos, pandos y profundos por los
que corre agua cristalina, dando la sensación de
moverse a la par con las nubes del cielo. Los que
ya conocen la quebrada dicen que estos pozos,
también llamados ‘gachas’, son una especie
de jacuzzies naturales porque, debido a sus
características, en ellos se puede nadar, descansar y
recibir un masaje de parte de la corriente del agua.