42 Elisabet dio un grito de alegría y le exclamó a María: —Dios te ha bendecido más que a todas las mujeres, y tu hijo es bendito. 43 ¿Por qué tengo este honor, que la madre de mi Señor venga a visitarme? 44 Cuando escuché tu saludo, el bebé saltó de alegría en mi vientre. 45 Eres bendita porque creíste que el Señor haría lo que te dijo. (Lo que el Señor te ha dicho se cumplirá. 46 María respondió: —Oh, cuánto alaba mi alma al Señor. 47 ¡Cuánto mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador! 48 Pues se fijó en su humilde sierva, y de ahora en adelante todas las generaciones me llamarán bendita. 49 Pues el Poderoso es santo y ha hecho grandes cosas por mí. 50 Él muestra misericordia de generación en generación a todos los que le temen. 56 Y María se quedó con Elisabet unos tres meses y luego regresó a su casa.
Lucas 1:39-50, 56