El camino hacia el trono no fue sencillo o llano. David tuvo que pasar muchos episodios tremendos en el proceso de formación. Veamos solo algunos:
Enfrentó gigantes; uno de ellos fue el temible Goliat. La victoria contra Goliat le dio popularidad y la gente comenzó a mirarlo como alguien que podía ayudarlos a llevar a Israel a las victorias y conquistas. ¿Cuáles son tus gigantes? (Problemas, desafíos, dudas) Enfrentalos.
Soportó malos tratos y engaños, ya que el rey Saúl lo despreció y tuvo celos de él. Esquivó las lanzas que le lanzaba el rey Saúl al estar sirviéndole.
Estuvo desterrado, olvidado y hasta se tuvo que hacer de loco en una ocasión para sobrevivir.
Casi pierde a su familia estando en cautiverio.
David tuvo que comenzar desde abajo. Siendo ya el ungido de Jehová y el futuro rey de Israel, no tenía nada. Ni palacio, ni siervos, ni dinero y mucho menos corona. Su palacio era una cueva, la cueva de Adulam (1 de Samuel 22:1). El ejercito que traía era de gente del bajo mundo. El escritor bíblico describe las características de su ejército: “Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres. (1 Samuel 22: 2). ¿Quieres saber que hizo David con esa gente? David los convirtió en guerreros y llegaron a ser los valientes de David.
Esta es una de las cosas que todo hombre de Dios que quiere llegar lejos debe saber. Hay que comenzar desde abajo. Muchas veces Dios nos da la palabra de llamamiento, pero tenemos que pasar por el proceso.
David tuvo que esperar. Cada vez que David se acercaba a lo que Dios le había prometido, algo sucedía para que no se cumpliera la palabra del Todopoderoso. Al menos no en el tiempo que David seguramente esperaba.
Pero aprende esto de David: A pesar de la larga espera, David jamás se quejó del Señor, por el contrario, se mantuvo creyendo en sus promesas. Imagine por un momento los pensamientos que pudo haber tenido David. “Dios me llamó y me instaló como rey, pero me encuentro huyendo, siendo maltratado, siendo perseguido … ¿Para esto me llamó el Señor? ¿Cuánto tiempo va a durar esto? ¿Cuándo voy a tomar posesión de mi cargo?”