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Agar es un nombre egipcio, que significa “vuelo”. Puede entenderse como “fugitiva, forastera o extraña.” Agar, como su nombre lo indica, fue en realidad una fugitiva en la vida, una mujer que experimentó no solamente el dolor de la esclavitud sino la humillación de ser usada y luego echada, pero consolada por Dios en los momentos más oscuros de su vida. Así como a Agar, a ti mujer hay un…

I. DIOS QUE TE VE

¿Crees que Dios no ve tus circunstancias? Agar creía que Dios era ajeno a su dolor. No sabía que era una mujer aceptada por su gracia. Dios no permitió que ella muriera en el desierto. Y allí mismo en el lugar menos imaginado y en las circunstancias más desfavorables Dios le dio una promesa: le daría un hijo que sería el padre de una gran multitud. Dios le hace la promesa del nacimiento de las naciones árabes. Agar descubrió en ese lugar que también era objeto del amor de Dios por eso llama al pozo: “Beth-lahai-roi”, que significa “Pozo del viviente que me ve”.

Amada sea donde sea que estés, tal vez huyendo, o escapando de alguna circunstancia que te aflige y aparentemente no tiene solución, acude a ese pozo “Del viviente que te ve”, Él tiene para ti manantiales de agua viva, Él puede saciar cualquier tipo de sed. Agar se sintió aceptada, recibió consuelo y una promesa hermosa para su vida. Inmediatamente se sometió en obediencia a la voluntad de Dios y regresó al lugar de donde había huido siendo una mujer transformada por su gracia.

II. EL DIOS QUE TE OYE


“Y Agar le dio a luz un hijo a Abram; Y Abram le puso el nombre de Ismael al hijo que Agar le había dado. Y Abram tenía ochenta y seis años cuando Agar le dio a luz a Ismael.” Génesis 16: 15-16

Madre. ¿Alguna vez te sentiste usada y luego menospreciada? ¿Sentiste esa horrible sensación de ser desechada y afectó tu identidad y tu dignidad?
Agar debe haberse sentido así. Utilizaron su vientre, su fertilidad, su juventud. Por un periodo de tiempo su hijo se perfilaba como el heredero no solo de lo que tenía Abraham sino de todas las promesas y bendiciones espirituales. Pero luego llega Isaac y éste es desplazado. ¡Y lo peor! Llegó el día cuando ambos son expulsados de la familia.
Abraham tomó pan y un odre de agua y los despidió. ¡Le dio agua solamente para un día o para un breve espacio de tiempo! Una vez más Agar vagaba por el desierto pero esta vez llevando de la mano a su hijo amado y temiendo por su vida. El agua que les dio Abraham pronto se les acabó y Agar temió la muerte de su hijo. Oró con desesperación y puso a Ismael debajo de un arbusto para protegerlo y darle sombra.
Ismael, el nombre que Dios dio a su hijo significa “Dios oye” Agar había descubierto en el pasado que “Dios ve” y ahora descubriría que “Dios oye”. Pues Dios oiría una vez más la voz de su corazón de madre. Errante una vez más, esta mujer fugitiva de la vida solo atina a llorar como muchas madres, tal vez has llorado en circunstancias similares. El muchacho muriendo de sed y la madre clamando “No puedo ver morir a mi hijo”, Ismael gemía.
Entonces se escuchó una voz que dijo: “¿Qué te pasa Agar?” No temas.”. Cuando abrió los ojos Agar descubrió un pozo que salvaría a ella y a su hijo de la muerte. (Ese pozo es Jesús) Abraham despidió a su hijo con un odre de agua que pronto se acabó (Hay padres así) La provisión paternal humana a veces tan limitada. Mientras que Dios le da un pozo inacabable. Agua y gracia. En esta ocasión Agar descubre “al Dios que la oye” y provee para su necesidad más apremiante. Dios le responde y le dice “No temas, estoy aun contigo y con tu hijo.”