1. CONECTANDO MI CORAZÓN AL CORAZÓN DE DIOS
Vs. 9 Al día siguiente, mientras los mensajeros de Cornelio se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea a orar. Era alrededor del mediodía. Vemos aquí por un lado a un hombre obediente que manda mensajeros, pero también a Pedro, un hombre conectado con Dios en oración.
Cuando Pedro está conectado y tiene una visión, Pedro no entendía, pero lo que le trataba de decir es acepte a toda persona, porque el evangelio es para toda persona. ¿qué vio Pedro?
Vs. 11 Vio los cielos abiertos y algo parecido a una sábana grande que bajaba por sus cuatro puntas. 12 En la sábana había toda clase de animales, reptiles y aves. 13 Luego una voz le dijo: —Levántate, Pedro; mátalos y come de ellos. 14 —No, Señor—dijo Pedro—. Jamás he comido algo que nuestras leyes judías declaren impuro e inmundo. 15 Pero la voz habló de nuevo:—No llames a algo impuro si Dios lo ha hecho limpio.
2. ACEPTANDO LOS RETOS DE DIOS
Vs. 21 Entonces Pedro bajó y dijo: —Yo soy el hombre que ustedes buscan. ¿Por qué han venido? 22 Ellos dijeron: —Nos envió Cornelio, un oficial romano. Es un hombre devoto y temeroso de Dios, muy respetado por todos los judíos. Un ángel santo le dio instrucciones para que vayas a su casa a fin de que él pueda escuchar tu mensaje.
Vs. 24 Llegaron a Cesarea al día siguiente. Cornelio los estaba esperando y había reunido a sus parientes y amigos cercanos. Ya Cornelio tenía un grupo para que escuchen la predicación. Esto es algo maravilloso y digno de imitar. Amados, abran sus casas para una célula, sea un cornelio, un anfitrión que abre las puerta de su casa, que tiene a toda su familia, amigos, vecinos, listos para escuchar el mensaje de salvación.
3. RECONOCIENDO QUE LA OLA DE DIOS TRAE BENDICIÓN AL MUNDO
En Hechos 11:17 Y, como Dios les dio a esos gentiles el mismo don que nos dio a nosotros cuando creímos en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para estorbar a Dios? Cuando los demás oyeron esto, dejaron de oponerse y comenzaron a alabar a Dios. Dijeron: —Podemos ver que Dios también les ha dado a los gentiles el privilegio de arrepentirse de sus pecados y de recibir vida eterna.
CONCLUSIÓN APLICATIVA: Si vienen olas pequeñas o vienen olas grandes, tal vez has tenido que pasar por un tsunami. No importa lo que venga, el Señor te mantendrá de pie. Amén.