Dios es nuestro refugio y fortaleza. Él siempre está dispuesto a ayudarnos en los momentos difíciles. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes. El Señor Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. «Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. ¡Yo seré exaltado entre las naciones! ¡Yo seré enaltecido en la tierra!» Salmos 46:1-3, 7, 10
1. DECIDE CONFIAR EN VEZ DE CONTROLAR.
Tu decides confiar en lugar de controlar todo lo que está a nuestro alrededor. La pandemos nos recordó eso, nosotros no tenemos el control de nada, debimos quedarnos quietos.
2. DECIDE SOLTAR EN LUGAR DE AFERRAR.
Para soltar debes abrir tus manos. Dios nos dice eso en este salmo. Quédate quieto y conoce, experimenta que yo soy Dios y estoy contigo. Así como liberé a mi pueblo de los Asirios y estuve a favor de ellos, yo estoy a favor tuyo.
Este salmo puede convertirse en tu lema, para poder experimentar el poder, la gracia, la misericordia, la provisión de parte de nuestro Dios. Amén.