Así como es el hombre en su corazón así es él, el ser del hombre lo determinan sus creencias porque así va a actuar, las armas con las que luchamos no son del mundo, sino que tiene el poder divino para derribar fortalezas, argumentos.
Cuando conocemos tan bien lo que dice la biblia, lo que dice Dios, que en el momento que llegue un argumento que se quiere levantar, podemos derivar ese argumento.