Cada mañana es una nueva oportunidad…
De volver a ti,
De respirar más lento,
De soltar lo que ayer pesaba,
Y de empezar otra vez… desde la calma.
No importa cómo te hayas sentido ayer.
Hoy no eres esa tristeza.
Hoy no eres ese miedo.
Hoy no eres esa duda.
Hoy eres presencia.
Eres conciencia.
Eres posibilidad.
Tal vez no tienes todas las respuestas.
Tal vez el camino sigue sin estar claro.
Pero estás aquí.
Despierto. Con un nuevo día en las manos.
Y eso… ya es un regalo.
No tienes que correr.
No tienes que demostrar nada.
Solo vivir este día con intención, con gratitud… con fe.
Porque a veces, lo más poderoso que puedes decirte al despertar es esto:
“No sé qué pasará hoy… pero estoy dispuesto a recibirlo con el corazón abierto.”