Un cuerpo sin alma carece de vida. De la misma manera, las letras hebreas carecen de vida sin sus vocales. Para crear la "vida" del lenguaje hebreo también uno debe crear los signos vocales. Es el deseo del individuo el que crea los puntos vocales, que son las almas que le dan vida a las letras. Dependiendo de lo que él desea que digan esas letras, elegirá las vocales que crearán esas palabras...