Enseña el Ari Hakadosh que la Sefira de Hod, siendo el extremo más bajo del cuerpo por su lado izquierdo, es el lugar de donde surge el potencial para el mal. Es por esta razón que cuando Iaacov luchó con el ángel guardián de Esav, éste lo golpeó en el muslo izquierdo, indicando un debilitamiento de la capacidad de Iaacov para luchar contra el mal durante el exilio.