Si analizamos bien nuestro proceder con respecto a las mentiras encontraremos que hemos perfeccionado la técnica de mentir porque comenzamos por mentirnos a nosotros mismos.
Sí…
Cada vez que emitimos una autocrítica poco constructiva decimos mentiras…
Tal vez decimos:
NO SOY BUENA PERSONA
NO SIRVO PARA NADA
A NADIE LE IMPORTO
NO SOY SUFICIENTE
NO TENGO UN PROPÓSITO
NO DEBÍ NACER
ETCETERA, ETCETERA, ETCETERA…
Por cada idea negativa que llega a tu cabeza existen varios de versículos bíblicos que contrarrestan el efecto nocivo de las palabras hirientes.