Hemos aprendido el mal hábito de querer deshacernos del dinero tan rápido como sea posible, porque para nosotros el dinero no vale nada. ¿Qué hace que no valga nada? Que en nuestros países, los gobiernos tercermundistas que han controlado el poder por más tiempo, causan inflaciones galopantes que nos obligan a tener que deshacernos del dinero rápido, porque mañana valdrá mucho menos que hoy.
Hay otras razones más relacionadas con nuestra cultura, pues para muchos latinoamericanos "el dinero no compra la felicidad" o "el dinero no es todo en la vida" y también "el dinero es el demonio". Esa, mi estimados, es una mentalidad tercermundista que tenemos que arrancarnos inmediatamente de la cabeza.