Seguramente somos muchas las personas en el mundo que soñamos con la independencia financiera, con tener un negocio propio en el que hagamos lo que nos guste y nos ganemos la vida con ello.
¿Por qué cuesta tanto lograrlo? En la era moderna, la vida está llena de muchas distracciones, de espectáculos sobre cómo debería ser lo que hacemos, de cómo deberían vernos los demás y de cómo creemos que nos vemos para otros. Esas distracciones fácilmente nos sacan de nuestro camino, nos nublan la vista sobre un supuesto futuro y en ese descuido nos olvidamos del presente, de lo que realmente deberíamos estar haciendo.
Esto pasa mucho cuando queremos montar un negocio, o como muchos dicen hoy día: cuando queremos emprender.