“Tenía apenas 13 años... me subí a la canoa, todo iba quedando atrás, la gente, el muelle, me provocaba alzar la mano y decir adiós. La nostalgia me embargó”. Este es relato del reclutamiento ilícito, un crimen silencioso que afectó a miles niñas y niños en Colombia.
La pobreza, no tener acceso a un empleo digno, escuelas sin recursos, la desidia estatal, la violencia intrafamiliar, y obsesión de los guerreros con la guerra, son los elementos centrales de los territorios donde la vinculación a un grupo armado se presente como una opción, aunque en realidad no lo sea.