En el juego del poder, la virtud no es unrequisito moral. Es un recurso estético. No importa tanto lo que eres, sino loque el mundo está dispuesto a creer de ti. La autoridad no se construye conpureza interior, sino con percepción externa. Aparentar virtudes es másefectivo que poseerlas, porque el prestigio gobierna donde la verdad noalcanza.
Piénsalo así: si eres genuinamentemisericordioso siempre, te van a traicionar. Si eres completamente honesto entodo momento, van a usar tus palabras contra ti. Si nunca rompes tusprincipios, te van a doblar quienes no tienen ninguno.
Un príncipe no necesita ser bueno. Necesitaparecerlo.