Los seres humanos somos criaturas sociales, y una de nuestras mayores necesidades espertenecer. Queremos encajar, sentir que no estamos solos, que nuestrasdecisiones están respaldadas por otros. En el fondo, nuestro cerebro asume quesi muchas personas hacen algo, debe ser lo correcto. Pero esa tendencia, tanútil para sobrevivir en grupo, también puede ser usada para influenciarnos sinque nos demos cuenta.
En el mundode la seducción, el marketing o incluso en la política, la prueba social es unade las armas más elegantes de persuasión. No se trata de decirte qué hacerdirectamente, sino de mostrarte que otros ya lo hicieron.
“Más de unmillón de personas compraron este producto.”
“Todosestán hablando de este lugar.”
“Ellatambién confió en mí.”