Hoy el Frente se abraza al Antel Arena, que naturalmente poco tenía que ver con el giro de una empresa telefónica. Fue un desvío jurídico y comercial incuestionable, que se sustentó hasta en falsedades, como la de invocar un presunto informe del Instituto de Derecho Constitucional que nunca existió y que presuntamente avalaba la violación constitucional. La simple razonabilidad nos dice que un estadio nada tiene que ver con una empresa telefónica, como no lo hubiera tenido que ver en la UTE. Razón por la cual hoy no se hace fácil administrar sin pérdida una instalación de esas características.