Los cuentos de hadas han sido siempre un componente importante en nuestra formación durante la niñez; si bien esas historias llenas de fantasía, protagonizadas por criaturas mitológicas y personajes de la nobleza, sirven de combustible para el despegue y viaje de nuestra imaginación, nos permiten también, como diría la escritora española, Carmen Martín Gaité, “salvarnos del agobio de lo práctico”.