Quiero que reflexiones sobre esto. Reconoce los miedos y dudas que te asaltan en medio de tus dificultades actuales. No los ignores, sino tráelos ante Jesús. Él está presente en tu vida y quiere que confíes en Él. Él es el que camina sobre las aguas turbulentas de tus problemas y tiene el poder para calmar la tormenta.