Las palabras con las que nos expresamos pueden crear estados de ánimo, pueden transformar pensamientos y pueden emplearse, de todas las formas posibles, para conseguir nuestros propósitos.
El qué decimos y cómo lo decimos puede alegrar el día de unos y amargar la existencia de otros, incluso la nuestra.
Usemos el poder de nuestras palabras para crear la realidad que deseamos.