Algunas veces, caemos en la trampa de creer que somos las peores personas sobre la faz de la tierra y que nadie hace tantas cosas malas como nosotros. Pero Romanos 3:23 dice que todos han pecado y están privados de la gloria (excelencia) de Dios. Cada hombre, mujer y niño que haya nacido alguna vez, o que esté por nacer, tiene pecado. Pero la buena noticia es que Dios ha provisto una respuesta para nuestro dilema.
Así como todos hemos pecado, todos somos justificados y hechos justos a través de la redención provista en Cristo Jesús. Eso significa que, como creyentes en Jesucristo, ahora tenemos “justicia” en lugar de “maldad”.