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Description

En este texto el salmista exhorta su propia alma a bendecir y a no olvidarse del Señor ni de sus bendiciones. Es un ejercicio que todos debemos hacer: animar a nuestra mente y a nuestro corazón para que no se olviden de Dios.

Bendice, alma mía, a Jehová,
Y no olvides ninguno de sus beneficios.
Salmos 103:2 RVR1960.