El enojo es una emoción extremadamente fuerte y muy común entre nosotros. Fuimos creados con esta emoción pero el enojo en sí no está mal sino la reacción que tenemos es la que puede ser destructiva o tóxica.
Cuando te enojes te invito a descansar con un acto de fe en Dios.
—Salmo 91:1-4 “Los que viven al amparo del Altísimo encontrarán descanso a la sombra del Todopoderoso. 2 Declaro lo siguiente acerca del Señor: Solo él es mi refugio, mi lugar seguro; él es mi Dios y en él confío. 3 Te rescatará de toda trampa y te protegerá de enfermedades mortales. 4 Con sus plumas te cubrirá y con sus alas te dará refugio. Sus fieles promesas son tu armadura y tu protección.”