“Cada vez que pienso en ustedes…” fue parte del inicio de la carta que escribió el Apóstol Pablo a la iglesia en filipos, está registrada en Filipenses 1:3-5. ¿Que piensas al respecto de tu iglesia, amigos, hermanos, de todo aquello que Dios te ha entregado? Pablo los vió como colaboradores y no adversarios, y ello le produjo en su vida un pensar lleno de gratitud, oración y alegría.
Los Filipenses eran “personas que estaban dispuestas a trabajar con otras en la realización de una tarea común”, ¿Cuál era esa tarea? La que tenía Pablo, dar la buena noticia de Cristo en medio de los perdidos, llenos de disposición, compromiso, compasión y amor. La labor continua hasta hoy, la pregunta final es ¿piensas en ser un colaborador o un adversario? Jesús es la razón y la base para ser esos colaboradores que nuestra iglesia debe tener.