Una de las situaciones que oigo que se ha dado bastante en estos tiempos es que la mayoría de las personas quiere hablar, pero son pocos los que desean escuchar. [Proverbios 18.13] dice: “Precipitarse a responder antes de escuchar los hechos es a la vez necio y vergonzoso.” Estas dos palabras describen a los que se apresuran a hablar antes que la otra persona haya terminado de decir lo que quería compartir. Aprender a escuchar es abrir camino para entender el mensaje que las personas desean expresar para luego hablarles directamente al corazón, y con esto ayudarles a sanar, traer claridad a sus vidas y ser de bendición con lo que salga de nuestra boca. Tengamos presente que “tenemos dos orejas para escuchar y una sola boca para hablar”