Del ayer al laberinto mayor, pasadizos que llevan a escalones de tardes, noches y madrugadas. Hay un eco con mil caras, curvas de seducción, voces como fantasmas atan al humo del ojalá. Avenida, frontera y portal, templos de sentir escondidos entre líneas, claroscuro de insomnios. Salto al precipicio…de la osadía al hoy, último vestigio.