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Diego Brodersen, periodista especializado en cine y programador de la sala Leopoldo Lugones del San Martín, destacó que “desde hace 20 años a nivel internacional se hizo conocido el cine Coreano”. Remarcó que en el BAFICI del año 2001 “hubo 12 películas que nos abrieron los ojos al cine Coreano” y “el estreno de Parasite abrió la vidriera nuevamente”.

En otro aspecto, el periodista destacó que “el cine Coreano empieza a reconstruirse a fines de la segunda guerra mundial y finales de los 60 realizaban 70 películas por año”, además pasó por varios períodos “de mayor o menor censura según el gobierno . Había períodos de mayor libertad entonces a medida que llegan los años 80 avanzan un poco más en la libertad ”.

El ciclo "Raíces y flores del cine coreano" programó tres películas que Brodersen recomienda ampliamente:

“La bala perdida”, “El último testigo” y “La madre alquilada”